La Concentración y los Hábitos

Sabemos por intuición y porque así nos lo han dicho grandes personalidades que la concentración es un ingrediente básico para alcanzar el éxito, sin embargo es algo que hoy en día hemos dejado a un lado.

Hoy pensamos que entre más cosas estemos haciendo a la vez mejor estamos y que ciertamente estamos caminando al éxito, nos agrada la idea de ser gente ocupada porque lo asociamos con él progreso, pero no necesariamente es cierto, a menudo puede ser todo lo contrario.

Todos en algún momento de nuestros días vivimos momentos que hacen desconcentrarnos de nuestras actividades importantes, a menudo actividades que determinan nuestro progreso en la vida. En apariencia la mayoría de las personas ya hicimos la paz con estos momentos y pensamos que son parte de la vida y no queda otra cosa más que aceptarlos.

La concentración la perdemos debido a la la gran cantidad de pensamientos que fluyen en nuestra mente de un lado a otro sin cesar, también gracias a las distracciones físicas que tenemos, como gente a nuestro alrededor el teléfono, televisión u otras tantas que abundan hoy en día. También la perdemos gracias a los malos hábitos que tenemos arraigados que de igual manera los aceptamos como parte de quienes somos y pensamos que hay que vivir con ellos.

En apariencia no vemos la relación que tienen la concentración y los malos hábitos, pero vasta un simple ejemplo para entender esta relación:

Supón que tienes en mal hábito de alimentarte en exceso y de forma no saludable, ¿que pasa cuando después de haber comido vuelves a la oficina a continuar tus pendientes? seguramente te invadirá primeramente un estado de somnolencia acompañado de indigestión, para más tarde cerrar con agruras y acidez. En estos momentos toda tu concentración se va ir a tus malestares estomacales y pensarás en algún remedio para su pronta solución. La concentración y el tiempo que disponías para atender tus pendientes y salir temprano de la oficina se vieron mermados por los malestares estomacales que te atacaron derivado de tus malos hábitos alimenticios. Aquí comienza un efecto dominó sin fin que repercute en todos los aspectos de nuestra vida, como llegar a casa aun con mal estar, tarde, cansado, y preocupado por que no terminaste tus pendientes y seguramente ya en casa habrá que llevar a cabo deberes que tienes más no quieres hacer debido a tu estado actual , y de no hacerlos puede haber confrontación con algún miembro de nuestra familia y generar un conflicto que solo hará que pierdas más energía y tiempo. Al dormir lo único que sucederá es oprimir el botón de “reset” y será más de lo mismo al otro día.

En este ejemplo nos damos cuenta de lo complicada que nos podemos hacer la vida, y estancar nuestro camino al éxito (espiritual, social, familiar o material).

Lo verdaderamente impactante es que en este ejemplo solo analizamos la influencia de un mal hábito en nuestro tiempo y concentración; sabemos que no solo tenemos un mal hábito en nuestra vida.

Si sumamos la influencia de otros malos hábitos en su conjunto como, la pereza, la inactividad física, el ocio, las adicciones, entre otros, más la perdida constante de concentración derivada de pensamientos ruidosos y agregamos también las distracciones a nuestro al rededor tenemos listo el cóctel del fracaso, cóctel del cual podemos estar bebiendo a diario sin saberlo.

Si analizamos con atención un día de nuestra vida la mayoría de las personas podremos comprobar que este ejemplo lamentablemente nos pasa a muchos, en mayor o menor medida pero nos pasa, nos percatamos que nuestra concentración y efectividad están muy por debajo de lo que pensamos.

Podemos ahora hacer un ejercicio para probar nuestro nivel de concentración y el tiempo que utilizamos en nuestras actividades.

Basta con tratar de leer y comprender una página de un libro, la mayoría de las personas después de haber leído la página se darán cuenta que solo comprendieron uno o dos párrafos de la lectura, por lo que deberán repetir la lectura hasta entenderla, o habrá otros que decidan no volver a leerla y quedarse con lo que comprendieron en los dos párrafos, probablemente justificándose con que el libro no es de su interés, están cansados, no les gusta leer o algún otro pretexto que justifique la pérdida de su concentración.

Después de hacer este simple ejercicio llegaremos a conclusiones sorprendentes.

La falta de concentración nos hace perder el tiempo de forma no perceptible ya que en la mente destinamos cierto tiempo para nuestras actividades específicas, que luego por no concentrarnos utilizamos más tiempo del que originalmente habíamos destinado para la la actividad. Podemos darnos cuenta de la gran cantidad de tiempo que perdemos en un día debido a la falta de concentración, tiempo que a menudo no percibimos como perdido, ya que creemos que fue utilizado realizando una actividad. La mayoría no evaluamos nuestra eficiencia.

También podremos observar cómo nos vemos influenciados por nuestros malos hábitos para actuar bajo su influencia, como es el caso de las personas que a pesar de haber comprendido un párrafo deciden no volver a leer la página para comprender más, el hábito de la pereza mental los obliga a conformarse con solo un párrafo de un libro.

Es importante que analicemos el tiempo que nos demora la comprensión de la página así como también observar nuestro comportamiento durante el ejercicio para que nuestros malos hábitos se nos hagan visibles.

¿Cómo nos podemos sobreponer?

El primer paso que debemos dar para lograr hacer un cambio es observar ahora nuestro día día, desde que nos levantamos hasta que nos vamos a la cama, de momento no intentar hacer cambios bruscos, solo tenemos que observar, hay que conocer primero en donde estamos parados para saber hacia donde hay que caminar.

Después de haber observado nuestro comportamiento, es preciso que por las noches antes de dormir repasemos nuestro día completo,con el objetivo de conocer nuestros malos hábitos y medir nuestra eficiencia, entre más minuciosos seamos en el análisis mejores serán los resultados, hacer un repaso consciente de nuestro día nos permitirá detectar nuestro comportamiento y reacciones sutiles que frecuentemente pasan desapercibidas, siempre es útil anotar los comportamientos y malos hábitos que vayamos detectando para que nuestra mente se percate del daño auto infligido.

Después de unos días de hacer esto llega el momento difícil, vamos a comenzar a notar una ansiedad desconocida para el cuerpo y la mente en el momento que estemos perdiendo el tiempo y siendo víctimas de nuestros malos hábitos, es como si gracias al poder de la observación, una alarma se activará en nuestra mente para avisarnos que está siendo víctima de los malos hábitos y la desconcentración.

Esta ansiedad es lo que en realidad va a permitir que encontremos la fuerza de voluntad necesaria para cambiar nuestros malos hábitos a voluntad y empezar a utilizar nuestro tiempo de forma eficiente, cuando estemos incómodos por la ansiedad, la mente forzosamente se verá obligada a actuar para remover el estado de ansiedad, de manera consciente veremos ante nosotros la opción de hacer algo diferente, de remover el mal hábito, nos encontraremos de pronto con una fuerza de voluntad que antes no veíamos, pero ahora nos pide ser usada para liberarnos del mal hábito.

La diferencia que existe entre esta ansiedad y con la que nos da con frecuencia por estados de nervios y preocupación, es que en este caso, la remediamos sucumbiendo a nuestros malos hábitos como el comer en exceso, el ocio o la pereza. Al haber realizado el ejercicio de observación la alarma de la ansiedad que estamos poniendo sonará al detectar estos malos hábitos, y lo único que podrá remediarla será la sensación de aprovechar nuestro tiempo, estar concentrados en alguna actividad productiva y la práctica buenos hábitos, como hacer ejercicio, experimentar la energía proveniente de comer sano, desarrollar incluso hábitos como la lectura,la introspección, el estudio, entre otros.

Tenemos que ser conscientes que esta práctica es librar una pelea nada sencilla contra nosotros mismos, que nos va a exigir mucho, y llevará tiempo lograr nuestro objetivo, sin embargo por experiencia puedo decir que a la brevedad comenzamos a notar beneficios en nuestra vida diaria, también comenzaremos a ver cómo de forma gradual nuestros malos hábitos son sustituidos por buenos hábitos, de igual forma notaremos que casi inadvertidamente hay más tiempo libre en nuestra vida.

El tiempo que tomemos para llegar a nuestro objetivo dependerá completamente del uso de nuestra fuerza de voluntad.

El objetivo al que nos referimos es el de tomar el control de nuestra vida y guiarla de manera consciente por medio de la voluntad y la intuición hacia donde nosotros queramos.

Para complementar esta práctica recomiendo fuertemente la meditación diaria, esta nos permite: aquietar la mente y entrenar nuestra concentración (entre muchos otros beneficios) para desarrollar nuestra fuerza de voluntad y nuestra intuición; para que de esta forma logremos que los cambios que esperamos aparezcan más rápido.

Las respuestas a nuestros problemas siempre las vamos a encontrar dentro de nosotros, nunca vendrán del exterior.

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