¿Es necesaria la religión?

“Primero debemos saber en qué consiste la religión; sólo entonces podremos juzgar si todos necesitamos ser religiosos. Sin necesidad no hay acción. Cada una de nuestras acciones posee un fin propio por el cual la ejecutamos. La gente lleva a cabo diversas acciones para alcanzar diferentes fines; existen múltiples fines que determinan las acciones de los seres humanos en el mundo. Pero ¿existe algún fin común y universal hacia el cual tiendan las acciones de todos los hombres? ¿Existe acaso alguna necesidad común y superior que impulse todas nuestras acciones?

El análisis de las motivaciones humanas demuestra que, aún cuando los individuos parecen tener innumerables metas, tanto mediatas como inmediatas, El supremo objetivo de todos —con respecto al cualquier otro propósito no es sino un fin subsidiario— consiste en evitar el dolor y alcanzar el gozo permanente. Si logramos conquistar o no esta meta es un asunto distinto, pero es obvio que todas nuestras acciones tienen evitar el sufrimiento y obtener placer.

¿Por qué trabaja un hombre como aprendiz de un determinado ofició? Porque desea convertirse en un experto.¿Por qué se dedica aquella actividad particular? Con el fin de ganar dinero. ¿Por qué debe el ganar dinero? Con el objeto de satisfacer tanto sus necesidades personales como las de su familia. ¿Y porque deben satisfacerse las necesidades? Porque, a través de ello, se evita el dolor y se alcanza la felicidad.

En realidad, Gozo supremo y felicidad no son sinónimos. Todos aspiramos al Gozo supremo, pero debido a una enorme desafío imaginamos que el placer y la felicidad son el Gozo supremo. Enseguida mostraré cómo ha llegado el ser humano a esta situación. Nuestra verdadera meta es el Gozo supremo, el cual es, en verdad, una experiencia puramente interna; sin embargo, debido a su errónea comprensión, el hombre ha llegado a confundir la felicidad o el placer con el Gozo y, por lo tanto considerar el placer como la meta final.

Así pues, vemos que la satisfacción del deseo, la eliminación del dolor físico o mental —desde el más leve hasta el más agudo— y la consecución del gozo supremo constituyen nuestra meta final.

No seguiremos preguntándonos por qué hay que lograr el Gozo supremo, pues no existe respuesta a este interrogante. Independientemente de lo que hagamos ——participar en un negocio, ganar dinero, cultivar la amistad, escribir libros, adquirir conocimiento, gobernar reinos, donar millones, explorar continentes, perseguir la fama, ayudar a los necesitados, ser filántropos o convertirnos en mártires—, el estado de gozo constituye siempre nuestra suprema meta. Si jamás perdemos de vista nuestro verdadero objetivo comprobaremos que la búsqueda de Dios se convierta en una realidad.

Puede que demos millones de pasos y transitemos por miríadas de motivaciones y actos intermedios, pero,Aún cuando lo persigamos a través de una larga cadena de acciones, el fin último será siempre el mismo: la consecución del Gozo permanente. El hombre gusta habitualmente de seguir una larga cadena para llegar a la meta final. Puede, incluso, suicidarse, con el objeto de poner fin a algún sufrimiento —o cometer un asesinato con el propósito de liberarse de alguna necesidad, angustia o desengaño sentimental—, creyendo que de ese modo alcanzará una verdadera satisfacción o alivio.

Incluso en estos casos, se aprecia la misma tendencia(aunque equivocada) hacia este fin último.

Así pues, si procuramos buscar el origen más profundo de toda motivación humana, descubriremos que este es siempre el mismo: la supresión del sufrimiento y la consecución del Gozo.

Siendo esta una meta universal, debería considerársela como indispensable para la humanidad; y aquello que es universal y fundamentalmente necesario para el ser humano se convierte, de manera natural, en su religión. Por lo tanto la religión consiste esencialmente en la definitiva supresión del dolor en la realización del Gozo supremo Dios.

Y todas las acciones que debemos desarrollar con el fin de librarnos de modo permanente del sufrimiento y alcanzar el Gozo o Dios son acciones religiosas. Al enfocar la religión desde este punto de vista, su universalidad se vuelve obvia, pues ningún hombre podría negar que anhela evitar el sufrimiento en forma permanente y alcanzar un estado de gozo constante. Éste hecho debe ser admitido universalmente, ya que nada ni nadie puede contradecir su verdad, y la propia existencia humana se halla ligada a él.

Desechemos, pues, toda la teoría ortodoxa, ya que son los principios en los cuales se basa en nuestras acciones —y no así nuestros dogmas y postulados intelectuales, y nuestra observancia de diversas ceremonias— los que determinan cuál es nuestra religión, sin necesidad de que lo manifestemos explícitamente. No necesitamos depender del teólogo o del ministro para que nos den a conocer la secta religión a la cual pertenecemos: nuestros principios y acciones poseen innumerables «bocas» que lo están proclamando constantemente, tanto en nosotros mismos como a l os demás. Es un fenómeno significativo el hecho de que en el fondo de todo aquello que adoramos con ciega exclusividad yace siempre la misma y única motivación fundamental.”

Paramahansa Yogananda, (1924) La Ciencia de la Religión Self Realization Fellowship, Los Ángeles California.